Diario Primera Hora
Radio Online

http://picasion.com/

Monseñor Canecin rezó por los difuntos: “La palabra definitiva no es muerte, es vida”

En el día en que se conmemoro la memoria de los fieles difuntos, el Obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecin, acudió a  los cementerios de la localidad de Lavalle y de Colonia El Porvenir, este último, en la zona rural de Goya,  para celebrar  misas, por esa intención. En su homilía, animo a no quedarse con una “actitud de nostalgia y derrotista”, porque nosotros como cristianos “tenemos otra mirada, desde el presente hacia el futuro, miramos a Jesús Resucitado”.

Momentos antes de la celebración de la Eucaristía, el Obispo Adolfo Canecin, invito a los presentes a rezar un misterio del Santo Rosario, remarcando: “Es muy lindo hacer memoria”, porque “es bueno siempre tener presente lo que nos enseña la Palabra de Dios: ´Hagan ustedes por otros lo que mañana quieren que hagan por ustedes”.
En su homilía, pronunciada de manera espontánea, el prelado señaló: “Hoy nosotros ofrecemos según nuestra fe cristiana y católica, lo mejor que podemos hacer por el eterno descanso en la memoria de todos nuestros queridos fieles difuntos”.
Hizo hincapié en “un primer movimiento”, que es “mirar hacia atrás” y de ahí  surge “la nostalgia, memoria, tristeza y se humedecen nuestros ojos recordando a nuestros seres queridos y, eso está bien que asi sea”, porque a veces “equivocadamente decimos ´no tenes que llorar´, tener fe, pero la fe no está reñida con las lágrimas” y, recordó que  Jesús lloro por Lázaro, entonces, “tengan en cuenta que las lágrimas tienen que ver con el dolor y recuerdo de nuestros seres queridos” dijo.

EL ALMA DUELE
“El alma duele y los ojos son las ventanas del alma” remarco.
Más adelante dijo que una segunda actitud es “no quedarnos en la nostalgia, en una actitud derrotista”, porque nosotros como “cristianos tenemos otra mirada, desde el presente hacia el futuro, mirar a Jesús Resucitado, aquel que venció la muerte”.
Destaco las palabras de Jesus: “Yo soy la Resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera vivirá” (Jn. 11,25); recordando que la resurrección comienza a suceder gracias a la fe en él que hace pasar de la muerte a la vida, por eso “nosotros miramos ese cielo nuevo y esa tierra nueva donde no habrá ni llantos ni dolor ni muerte.
Esta novedad irrumpe en el tiempo y en la historia presente de cada persona por la fe en el Mesías e hijo de Dios: “Este camino de adhesión y progresiva comunión culminara en el encuentro pleno con Jesús”.
Desde esta mirada en Jesús Resucitado “iluminamos el pasado y la historia. No quedarse anclados” porque “no celebramos la muerte sino la vida, celebramos la resurrección y, hacemos memoria de aquellos que se nos adelantaron a la Casa de Dios Padre” detallo.
“La palabra definitiva no es muerte, sino que es vida, resurrección, luz, cielo y tierra nueva” remarco el obispo.
Continuo señalando que desde esa verdad en la resurrección “extraemos la luz para iluminar la pascua, el paso, de nuestros seres queridos difuntos”.

TUMBA DEL OBISPO
“Yo ya elegí el lugar de mi tumba: será en la capilla Virgen del Carmen de Sauce, decidí y ya está en mi testamento” revelo.
“Sabe morir quien sabe vivir y ¿Quién es el que sabe vivir?. Es aquel que se alimenta de Jesús”, porque “sus palabras son las que dan vida y vida eterna. Él es la Resurrección y la vida”, entonces “nosotros en él y desde él encontramos sentido a la vida, al dolor, sufrimiento y  a la muerte” aseguro.
Finalmente dio gracias al Señor por “esta fe que nos regaló, esta fe cristiana y católica por eso, desde la fe en la resurrección, ofrecemos lo mejor que tenemos, el sufragio en el eterno descanso de nuestros queridos fieles difuntos”. Al concluir la ceremonia religiosa, monseñor Canecin bendijo las tumbas del cementerio.-

0
0
0
s2smodern
powered by social2s