Tras las verificaciones de rigor, se confirmó que no hubo robo ni maniobra delictiva. El misterio se resolvió de la manera más simple: el propietario había olvidado dónde lo dejó.
El caso pasó de presunto hecho de inseguridad a pequeña confusión dominical. Desde la dependencia destacaron la rápida respuesta del personal, que en cuestión de minutos logró "recuperar" un auto que nunca se había ido muy lejos.
























