
Ante la transición de la temporada invernal hacia la primavera, el municipio busca incentivar tanto la venta como el consumo a través de su programa insignia, el “Goya Líquida”. En esta ocasión, la propuesta adquiere un matiz especial: el ritmo de carnaval
Lampugnani explicó que la idea surgió al observar una necesidad concreta dentro de las comparsas (mencionando su propia experiencia en el grupo Porambá). Los comparceros, que inician la confección de sus trajes con seis meses de antelación, suelen ofrecer plumas, piedras o lentejuelas de años anteriores para costear los nuevos diseños.
“Pusimos a disposición la plataforma para que lo que antes se ofrecía solo “puertas adentro” de cada comparsa, ahora tenga una visibilidad masiva durante una semana”, señaló la funcionaria.
La edición, que se desarrolla del 1 al 8 de agosto, no se limita a los integrantes de las comparsas. Abarca una extensa cadena de valor que incluye:
Servicios: Herreros (estructuras), modistas, talleristas, maquilladoras, peluqueras, fotógrafos y servicios de video.
Comercio: Ferreterías, insumos de carnaval, calzado y servicios de sublimación.
A diferencia de años anteriores, donde se realizaban ferias físicas en la Plaza San Martín o en la Casa de la Cultura —lo que implicaba un gran esfuerzo logístico de traslado de mobiliario—, esta edición es 100% digital. “Es mucho más versátil; los participantes solo deben etiquetarnos en redes sociales (@goyaliquida) en sus historias o en el feed”, explicó. Esta modalidad ha permitido derribar fronteras, registrando consultas e interesados incluso de ciudades como Resistencia.
Además, María Paz Lampugnani destacó un cambio de estrategia: el programa ya no se limitará a dos liquidaciones anuales, sino que será temático. Próximamente vendrán ediciones para el Mes del Niño, Mes de la Madre y Navidad, aprovechando también las líneas de crédito y promociones que ofrecen las tarjetas de diversos bancos.
























