
Desde hace dos años y medio, el sector privado está perdiendo más puestos de trabajo que el sector público. La tendencia a la baja del salario mínimo lo llevará a un valor inferior en términos reales al de 2001, antes del colapso de la convertibilidad.

En Construcción, tras los aumentos de diciembre de 2025 y enero de 2026 y la relativa estabilidad de febrero y marzo, el empleo registró en abril una leve caída (-0,1%), de acuerdo al informe mensual coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria que además da cuenta de cómo, en mayo, las empresas chicas, medianas y grandes redujeron su dotación de personal (alrededor de -0,1% cada una).
De acuerdo a los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en abril el empleo se redujo en 15 provincias y aumentó en 8. Las mayores caídas porcentuales se dieron en Tierra del Fuego (-1,1%), Catamarca (-1,0%) y Misiones (- 0,7%). Las provincias que experimentaron los mayores aumentos fueron Neuquén (+0,6%), Tucumán (+0,5%) y La Rioja (+0,2%).

La caída del salario mínimo desde noviembre de 2023
El salario mínimo continúa perdiendo capacidad adquisitiva: acumula un 40% menos que en noviembre de 2023. La remuneración promedio de los asalariados registrados del sector privado proveniente del SIPA cayó 3,0% en términos reales en marzo y 0,2% en abril, y quedó por debajo del nivel de noviembre de 2023. Los datos preliminares de mayo prevén una nueva caída de 2%.
El poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil (SMVM) se redujo durante el mes de junio de 2026 un 0,6% por décimo segundo mes consecutivo. Además, el estudio reseña que en diciembre de 2023 se inició un extenso proceso de merma del valor real del SMVM, cuando se contrajo 15% de la mano de la aceleración inflacionaria, seguido por una caída aún mayor, del 17%, en enero de 2024.

Esta tendencia se interrumpió momentáneamente en algunos meses posteriores cuando el incremento nominal acompañó o superó la inflación. Sin embargo, entre noviembre de 2023 y junio de 2026 el salario mínimo real acumuló una caída de 40%. Esta contracción, junto con la tendencia decreciente de los años anteriores, lleva a que el salario mínimo en términos reales de junio de 2026 se ubique en un valor inferior al de 2001, antes del colapso de la convertibilidad.
Asimismo, implica una erosión del 66,7% respecto del valor máximo de la serie, en septiembre de 2011, de forma tal que representa apenas un tercio del mismo.























