
El indicador del JP Morgan trepó hasta los 636 puntos tras un duro septiembre para los activos argentinos. En medio de la volatilidad financiera global y las crecientes dudas del mercado sobre el escenario político y económico de cara a 2027, acciones y bonos profundizaron las pérdidas.
Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street operaron con una clara tendencia negativa, donde Bioceres (BIOX) se posicionó como la única excepción con un leve incremento del 0,37%. El resto del panel cotizó en terreno rojo, encabezado por las menores caídas de Vista Energy (VIST) con un 1,10%, Cresud (CRESY) con un 1,30%, YPF con un 1,72% y Loma Negra (LOMA) con un 1,85%. En la misma línea, Pampa Energía (PAM) retrocedió un 2,16%, Central Puerto (CEPU) cedió un 2,31%, Banco Macro (BMA) bajó un 2,38% y Grupo Financiero Galicia (GGAL) cayó un 3,14%.
Las pérdidas se acentuaron en el sector bancario y energético, donde Banco BBVA Argentina (BBAR) descendió un 3,27%, Transportadora de Gas del Sur (TGS) declinó un 3,85% y Edenor (EDN) retrocedió un 3,93%. En el terreno de las mayores contracciones de la jornada, Grupo Supervielle (SUPV) perdió un 4,08%, Telecom Argentina (TEO) cayó un 5,05% e Irsa (IRS) encabezó las desvalorizaciones con un desplome del 5,17%.
En el ámbito de la deuda soberana en dólares, los bonos de mayor duración sufrieron los ajustes más severos, acumulando pérdidas en el mes de hasta un 8,6% en el caso del AL41 y del 8% en el AL35. Especialistas financieros atribuyen este comportamiento a una combinación de factores externos e internos: la suba de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años por encima del 5,2% y el incremento de la preocupación de los inversores hacia el proceso electoral de 2027.
El trasfondo macroeconómico local muestra un deterioro en el sentimiento de los inversores debido a la baja en el Índice de Confianza en el Gobierno y la falta de catalizadores positivos de corto plazo. Sin embargo, se registraron algunos datos favorables en el ámbito de las variables fundamentales, como el superávit de la cuenta corriente informado por el INDEC de u$s2.214 millones para el segundo trimestre y las compras de divisas por parte del Banco Central en el mercado de cambios.
























