
Tras un escrutinio que comenzó con una amplia diferencia a favor del candidato de ultraderecha, el presidente brasileño recuperó posiciones y finalizó a dos puntos de distancia. Ambos disputarán la segunda y definitiva vuelta electoral el 25 de octubre, en unos comicios clave para el futuro de la región.
Tras el cierre de las urnas y con el avance del escrutinio oficial llevado a cabo por el Tribunal Superior Eleitoral (TSE), el senador y candidato del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, logró consolidarse en el primer puesto de los comicios presidenciales. Sin embargo, al no alcanzar el piso constitucional del 50% más uno de los votos válidos requeridos para imponerse de manera directa en la primera ronda, la definición del futuro gobierno brasileño se trasladará formalmente a una segunda vuelta decisiva.
Cerca de 159 millones de electores estaban habilitados para elegir al presidente, a los gobernadores de los 27 estados, a 513 diputados federales y a dos tercios del Senado, además de renovar las asambleas legislativas regionales.
Flávio Bolsonaro obtuvo más de 55,5 millones de votos, superó a Lula por unos tres millones y también quedó por encima de los votos que había conseguido su padre en la primera vuelta de 2022. En cambio, Lula tuvo un desempeño inferior al de aquella elección, cuando había obtenido 57,2 millones de votos y el 48,4% del total. Por detrás quedaron el escritor Augusto Cury, con el 2,90%; el ultra Renan Santos, con el 2,26%; el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado, con el 2,20%; y el liberal de Minas Gerais Romeu Zema, con el 0,28%.
El resultado que ubicó a Flávio Bolsonaro al frente del cómputo general representó una importante sorpresa respecto a los sondeos de opinión publicados en la antesala de los comicios. Las últimas mediciones de distintas encuestadoras proyectaban una contienda sumamente ajustada en la que Lula da Silva encabezaba las intenciones de voto para el primer turno con un 42%, seguido por el representante del bolsonarismo con un 38%. A pesar de esas estimaciones previas, el fuerte respaldo cosechado por la oposición en estados estratégicos como San Pablo, Río de Janeiro y Paraná inclinó la balanza a favor del candidato del PL.
Tras votar en Río de Janeiro, el líder de la ultraderecha brasileña expresó: “Brasil necesita un cambio, Brasil no puede soportar tanto sufrimiento”. Además añadió estar “más que preparado para presidir este país y devolver a los brasileños el derecho a soñar”.
Por su parte, Lula emitió su voto durante la mañana en San Bernardo do Campo, en el área metropolitana de San Pablo. Después de sufragar, sostuvo que un eventual nuevo gobierno tendrá que “hacer el doble de lo que hemos hecho”. También cuestionó la propuesta de ampliar el acceso a las armas al afirmar: “Brasil no avanzará facilitando la venta de armas”.
























