
La joven, de 17 años, quedó involucrada a partir de una serie de conversaciones encontradas en el teléfono celular del principal sospechoso, un compañero de escuela identificado como J.
La acusación sostiene que ambos adolescentes habrían participado de la planificación del crimen. La Justicia, sin embargo, deberá determinar durante el avance de la investigación cuál fue el grado de participación de cada uno y cuál fue el móvil del asesinato.
PRISIÓN DOMICILIARIA PARA LA ADOLESCENTE
Pese al pedido de la querella para que la joven fuera alojada en un instituto de menores, la jueza de Garantías de Santo Tomé, Sara Durand, dispuso que permanezca bajo prisión domiciliaria y bajo la tutela de su madre.
Como parte de las condiciones impuestas, deberá realizar un tratamiento psicoterapéutico y continuar con su proceso de reinserción escolar.
La magistrada también ordenó el secuestro de los teléfonos celulares de los padres de la adolescente. La medida fue adoptada ante la sospecha de los investigadores de que podrían existir maniobras destinadas a entorpecer el avance de la causa.
LOS CHATS QUE COMPLICARON A LA NOVIA
Una de las principales pruebas incorporadas al expediente surgió del análisis del teléfono del principal acusado.
Según la reconstrucción realizada por el fiscal de Santo Tomé, Facundo Cabral, las conversaciones entre los adolescentes comenzaron el 14 de julio, casi dos días antes del asesinato.
En esos intercambios, la joven habría preguntado si el plan que ambos habían acordado continuaba en marcha. J. le habría confirmado que sí y, ante las dudas de su novia, le envió un mensaje en el que buscó transmitirle seguridad. “Yo mato, pero jamás te dañaré ni siquiera un pelo a ti”, habría escrito el acusado.
En esas mismas conversaciones, además, el joven habría asegurado haber asesinado a otras 13 personas en el pasado. Esta afirmación forma parte de los elementos que ahora son analizados por los investigadores.
EL ASESINATO DE CECILIA LEZCANO
Según la hipótesis de la Fiscalía, durante la madrugada del 16 de julio J. trasladó a Cecilia bajo engaño hasta la vieja estación de trenes de Alvear. El movimiento habría ocurrido entre las 3.16 y las 4.28, de acuerdo con los datos incorporados a la investigación. En ese lugar, la adolescente habría sido atacada y degollada.
La investigación sostiene que el plan inicial contemplaba descuartizar el cuerpo para dificultar el esclarecimiento del crimen. Sin embargo, el desarrollo de los hechos habría sido diferente al previsto.
Cuando J. advirtió que Cecilia continuaba con vida después de la agresión, habría intentado modificar la escena para hacerla pasar por un suicidio. En medio de esa situación, le envió un mensaje a su novia en el que reconocía que el plan se había salido de control.
“Se me fue todo de las manos. No sé cómo, pero ella está viva. Por favor, necesito su ayuda, mi amor”, escribió, según la reconstrucción de la Fiscalía.
Una investigación que continúa
Los investigadores analizan las conversaciones posteriores al asesinato para determinar cuál fue la conducta de la adolescente luego del ataque y qué grado de conocimiento tenía sobre lo ocurrido.
La Fiscalía sostiene que la joven tuvo participación en la etapa de planificación, aunque el alcance de su intervención deberá ser establecido durante el proceso judicial.
La causa continúa abierta y la Justicia busca determinar el móvil del asesinato de Cecilia Lezcano y reconstruir con precisión cómo fue planificado y ejecutado el crimen.
El caso comenzó a investigarse el 16 de julio, cuando el cuerpo de la adolescente de 16 años fue encontrado en Alvear, Corrientes. Desde entonces, el análisis de los teléfonos celulares se convirtió en una de las principales herramientas para reconstruir lo ocurrido y establecer las responsabilidades de los adolescentes involucrados.
Con información de lavoz























