Corrientes celebra a su patrona, la Virgen de la Merced, una advocación profundamente unida a la libertad, la misericordia y la esperanza.
Su presencia invita a reconocer también las cadenas invisibles que aprisionan el corazón: el miedo, el rencor, la indiferencia y la injusticia.
La propuesta es confiarle a María aquello que necesita ser liberado y asumir un gesto que ayude a otra persona a recuperar su dignidad.























