El país que queremos necesita de universidad pública, gratuita, calificada y capaz de enfrentar los desafíos del mundo de hoy. No es posible pensar una sociedad desarrollada sin un Estado que promueva la generación sistemática de conocimiento a través de un sistema científico tecnológico, con enlaces de ese saber con el sistema socio productivo y el desarrollo local.
El conocimiento no se genera espontáneamente, y una sociedad que aspira a una mejor calidad de vida no puede renunciar al vector más potente de crecimiento económico y social. Las Universidades en Argentina han contribuido de manera decisiva no sólo a la formación de profesionales, sino a la generación de una cultura permeable a la innovación, que ha apalancado la generación de múltiples soluciones económicas y sociales en el marco de instituciones públicas, privadas y de la sociedad civil.
Nuestro tejido económico, nuestras empresas y la sociedad civil han disfrutado a lo largo de décadas la disponibilidad de profesionales de alta calidad, que garantizan prestaciones adecuadas y seguras en múltiples campos de la vida cotidiana. Pero no queremos cualquier universidad.
La universidad que acompaña al nuevo proyecto de país es una universidad de excelencia y moderna, una institución que promueve la pluralidad de ideas, el pensamiento crítico y el debate, generadora de soluciones necesarias para todos. Una Universidad que incorpora nuevas metodologías, que explora campos del saber emergentes, que desafía la realidad del contexto, y que se compromete con el futuro. Esa universidad que queremos tiene a la calidad para todos como su premisa principal, y está íntimamente comprometida con un sistema educativo que hoy está en una crisis.
Queremos una universidad integrada a la cruzada de la alfabetización, líder del conocimiento básico y del conocimiento aplicado a los distintos nichos del desarrollo económico y a las cadenas de valor de la producción. Una universidad que forma técnicos, tecnólogos, profesionales calificados, intelectuales, líderes sociales y ciudadanos críticos. El mundo cambia a un ritmo acelerado. Estamos seguros de que la universidad que soñamos es parte esencial de esta nueva era que hoy comenzamos en Argentina.
























