El pasado sábado 22 de noviembre de 2025, tuve el honor de celebrar, junto a todos ustedes, mis 50 años de trayectoria musical en el show “Bárbaro” en Amore Mío. Fue una noche de plenitud total para dar el sello de una carrera que me ha llenado de felicidad. Deseo agradecer profundamente a cada persona que hizo posible esa velada tan especial y que ha sido fundamental para que pueda subir al escenario y celebrar medio siglo de amor por la música.
En primer lugar, a Dios, mi protector supremo, que me ha cuidado y guiado, preservando mi salud y mi voz, porque sé que en Él todo lo puedo. A mis médicos, el Doctor “Balito” Volpi y la Doctora Orrego, por su atención y cuidado. A mis hijos, que siempre me han alentado y son el amor de mi vida, a la banda espectacular que me acompañó en el escenario, integrada por José Laprovitta, Juan Sosa, Pedro Ojeda, Luís Ojeda, Horacio Solis Gil, Alejandro Giordano, César López, David Godoy y mi nieta Camila Gómez. A mis compañeros de Los Bárbaros que estuvieron presentes: Hugo Amarilla, José Manniello, Enrique Pintos, Bernardo “Rana” Flores y nuestro exanimador Juan Carlos López, también, quiero expresar mi valioso recuerdo para “Dito” Talmone, fundador del grupo que, aunque no pudo estar, siempre lo tengo presente en mi corazón.
Mi agradecimiento es extensivo a todo el público que estuvo esa noche, a mis amigos que olvidé saludar por la vorágine del show y la gran emoción que me invadió en cada momento, a Federico Taglioretti, el dueño del bar, por el cálido recibimiento, a todos los que me hicieron llegar su saludo por este festejo y a quienes, desde hace 50 años, me siguen profesando cariño y apoyo incondicional; quiero decirles que jamás podré devolver todo lo que me han dado. Estoy muy feliz por este encuentro en el que hemos revivido etapas inolvidables que quedaron grabados en la historia de Goya, que es de ustedes, pero también mía. Me siento un goyano más por cómo la gente me ha cobijado en sus brazos durante tanto tiempo desde el primer día que llegué desde Santa Fé.
Hoy, resuena en mi alma lo que dijo una cantante, ídola popular: “esta no es mi despedida”. La música me representa, es mi identidad, mi motivo de inspiración y mi ofrenda al mundo, la que me brinda eterna juventud. Una pasión que comenzó en la primavera del año 1968 con “Los Bárbaros” y que aún persiste, y que me acompañará hasta el final de mis días. Como dije en la preparación de este show, hecho con tanto amor: “Música siempre hasta el final”.
Con afecto, Sergio Gómez.-


















