La segunda jornada de la 49° Fiesta Nacional del Surubi estuvo marcado por el fraternal encuentro, en la Peña de Pescadores. Es un momento único dentro de la magnitud de la fiesta, donde lo esencial cobra sentido.

Allí, entre brindis y recuerdos, se reafirma que ser pescador no es solo una actividad, sino una forma de vida que se celebra, se comparte y, sobre todo, se siente profundamente. A ello se suma vivirlo a lo grande, con artistas chamameceros de primer nivel y una noche que quedará para siempre.
La segunda noche del Escenario Mayor “Juan Melero” en la 49° Fiesta Nacional del Surubi, se vivió como una verdadera celebración de la identidad litoraleña, con el chamamé como bandera y el corazón del público latiendo al ritmo de cada acorde.

El inicio artístico lo realizó el Ballet de Raúl Chávez, que desplegó sobre el escenario toda la fuerza expresiva de la danza folklórica.
Y la música siguió en la noche de los pescadores: y su ritmo comenzó a fluir con artistas que representan lo mejor de nuestra cultura. Federico Maceri aportó su estilo y sensibilidad, conectando con el público desde la interpretación y el sentimiento.
A su turno, Paula Basalo sumó su inconfundible voz a la noche, y reafirmando el protagonismo femenino dentro del género.
El momento fue creciendo en intensidad con el anuncio del inicio musical de la Peña del Surubí, un momento que acompañó al sector gastronómico bajo un clima de absoluta algarabía.
La energía se adueñó de los corazones Goyanos cuando escucharon los primeros acordes de Amboé. Con su estilo inconfundible y su conexión directa con el público, hicieron vibrar a todos, generando ese clima festivo donde nadie se queda quieto.
La tradición continuó con la presencia de Los Bofill, herederos de una historia musical profundamente arraigada en nuestro litoral. Su actuación reafirmó el valor de las raíces y el legado chamamecero que se transmite de generación en generación.

En una nueva visita a Goya, los Alonsitos, llevaron al público por un recorrido vibrante a través de sus clásicos. Sus canciones fueron coreadas por una multitud que acompañó cada verso con pasión.
Uno de los momentos más destacados fue la presentación de Hugo “Scófano” de Amandayé, quien aportó toda su experiencia y carisma, conectando con el público desde la autenticidad.
Pedro Ríos también sumó su huella en el escenario, sumando su talento a una grilla cargada de identidad y Diego Gutiérrez, con una presentación sólida, manteniendo en alto la energía y dejando en claro que el chamamé sigue más vigente que nunca.
Bocha Sheridan, referente indiscutido del género, fue otro de los grandes protagonistas de la noche. Su música, cargada de historia y sentimiento, generó un profundo reconocimiento del público, que respondió con aplausos y emoción.
Así, la segunda noche del Escenario Mayor se consolidó como un verdadero homenaje a nuestras raíces.






















