La Policía Rural volvió a entrar a controlar y nuevamente encontró carne sin sellos ni controles sanitarios. Esta vez fue en Lavalle, donde secuestraron 169 kilos de carne bovina presuntamente proveniente de faena clandestina.
El propio comerciante reconoció haber faenado el animal por su cuenta y llevar la carne al local para venderla. Después, la pericia veterinaria confirmó que toda la mercadería debía ser destruida mediante incineración.






















