Esta celebración, considerada una de las fechas más significativas para la Iglesia católica, está acompañada por distintos rituales y tradiciones que invitan a la reflexión, el arrepentimiento y la renovación de la fe.
El Miércoles de Ceniza, como se mencionó anteriormente, abre un período dedicado a la reflexión y el cambio personal. Por eso, el rezo se suele intensificar durante estos 40 días.
En esta jornada, los fieles están llamados a asistir a misa para recibir la bendición “Hombre, recuerda que polvo eres y que al polvo volverás”, que se decía en el Génesis.
En este ritual, el sacerdote traza una cruz de cenizas mientras pronuncia la frase. Esta tradición recuerda la fragilidad humana, la mortalidad y la necesidad de penitencia. Las cenizas se obtienen al quemar las palmas bendecidas del Domingo de Ramos del año anterior.
Además, los católicos deben reconocer sus pecados, confesarse y pedir perdón a Dios con una serie de obligaciones que sirven para demostrarle la intención de ser mejores. Es un día para reconocer la propia fragilidad y la mortalidad.
En este sentido, la Iglesia Católica establece en esta fecha el ayuno obligatorio para personas entre 18 y 60 años, que permite una sola comida fuerte en el día. La abstinencia de carne es obligatoria desde los 14 años y se repite todos los viernes de Cuaresma. Como alternativa, cada persona puede renunciar a algún hábito o vicio personal.
De esta manera, el Miércoles de Ceniza da comienzo al camino de preparación para vivir el Misterio Pascual, que recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. La Cuaresma finalizará el Jueves Santo, que este año cae el 2 de abril.