Según notificó la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), los recursos tributarios de febrero alcanzaron los $16.231.830 millones, con una variación interanual de 20,1%.
Empero, en términos reales, ese monto representa un 13,1% negativo para las arcas fiscales, con el Impuesto al Valor Agregado (IVA) como principal factor, debido a que resignó 21 puntos interanuales libres de inflación.
Este ciclo contractivo de la economía abre el interrogante sobre la capacidad de gestión tanto provincial como regional.
Cabe citar que en febrero, el IVA -un impuesto coparticipable- recaudó $5.405.501 millones, con una variación interanual nominal de 13,7%.
En ese sentido, el desagregado señala que el IVA Impositivo aumentó 28,4% nominal, contra una variación negativa de -16,1% del Aduanero.
Inercia negativa y un ritmo acelerado del deterioro
La contracción en términos reales no solo persiste, sino que se profundiza con el correr de los meses. Más allá del dato puntual, lo que enciende las alarmas es el ritmo del deterioro.
Si bien la baja interanual fue del 7,5% en un mes que contó con menos días hábiles, la comparación contra enero muestra un descenso real mensual del 9,5%. Es la segunda caída consecutiva y la tercera en los últimos cinco meses, una secuencia que evidencia que la desaceleración económica está lejos de encontrar un piso.
Además, el freno impacta de manera generalizada en las 24 jurisdicciones del país. El último relevamiento de la consultora Politikon sobre Coparticipación y Transferencias Automáticas correspondiente a febrero señala que la merma no solo resulta significativa frente a 2025, sino que también exhibe una marcada aceleración en el corto plazo.
Se trata de fondos que dejan de ingresar a las provincias en un escenario donde las demandas sociales se intensifican, lo que tensiona aún más las cuentas subnacionales.
Segundo peor primer bimestre
El desplome del consumo repercute directamente sobre la recaudación y arrastra a la coparticipación, configurando al primer bimestre de 2026 como el segundo más débil desde 2018.
Según informó ARCA, el Impuesto a las Ganancias registró una variación interanual nominal del 31,2%, con una recaudación de $3.432.249 millones. Por su parte, el Impuesto sobre los Débitos y Créditos alcanzó los $1.221.839 millones, con una suba interanual del 22,7%. En tanto, los recursos vinculados a la Seguridad Social crecieron 26,2%, totalizando $4.284.520 millones.
Sin embargo, en todos los casos los incrementos quedaron por debajo de la inflación acumulada entre febrero de 2025 y febrero de 2026, lo que implica una caída en términos reales.
La baja del IVA no aparece como un fenómeno aislado: los Impuestos Internos retrocedieron 16,7% y el Impuesto a las Ganancias mostró una caída real del 0,9%, ratificando que la actividad económica perdió impulso de forma significativa.
El descenso real del 9,5% de febrero respecto de enero confirma que la contracción no se estabiliza, sino que se acentúa.
La dinámica actual sugiere que el parate económico comienza a generar su propia inercia: menos consumo implica menos producción, menos empleo y, en consecuencia, menor recaudación. Un círculo contractivo que preocupa a las arcas del Estado.



















