Un informe nacional revela que el peso del alquiler sobre los ingresos crece sin freno, empujando a miles de personas a endeudarse, recortar gastos esenciales y cambiar de vivienda.
La situación de los inquilinos en Argentina atraviesa un momento crítico, marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento sostenido del costo de la vivienda. Un reciente relevamiento realizado por la organización Inquilinos Agrupados expone con claridad este escenario: el 17,2% de las personas encuestadas tuvo que mudarse en el último tiempo por no poder afrontar el pago del alquiler.
El estudio, que abarcó 690 casos distribuidos en 20 provincias entre el 17 y el 20 de marzo, refleja una problemática que ya no aparece como excepcional, sino como una tendencia consolidada. El dato de que casi uno de cada cinco inquilinos debió dejar su vivienda sintetiza la presión creciente que ejercen los costos habitacionales sobre los ingresos familiares.
Otro indicador preocupante es el nivel de ingresos destinado al alquiler. Según el informe, el 70,6% de los encuestados utiliza más del 40% de su salario para cubrir este gasto, un porcentaje que supera ampliamente los parámetros considerados sostenibles. Esta situación deja un margen muy reducido para afrontar otros consumos básicos.
El endeudamiento aparece como una consecuencia directa de este desequilibrio. El 70,9% de los inquilinos declaró tener deudas activas, muchas de ellas vinculadas a la necesidad de cubrir gastos esenciales. En ese sentido, más de la mitad de los encuestados (53,2%) tomó deuda para poder comprar alimentos, mientras que el 38,9% lo hizo específicamente para pagar el alquiler.
Las tarjetas de crédito se consolidan como la principal herramienta para sostener la economía cotidiana. El 65,2% de los consultados recurrió a este medio para financiar gastos, lo que evidencia una dependencia creciente del crédito en un contexto de ingresos insuficientes.
El impacto de esta situación también se refleja en los hábitos de consumo. El 89,6% de los inquilinos afirmó haber reducido gastos en el hogar. Entre los recortes más significativos se destacan los vinculados a la alimentación (65,1%) y a la salud (54,2%). Incluso, el informe señala que solo el 38,6% logra realizar cuatro comidas diarias, un dato que refleja la gravedad del cuadro.
Frente a este panorama, muchas personas optan por multiplicar sus fuentes de ingreso. El 45,7% de los inquilinos tiene más de un empleo, mientras que el 14,1% perdió alguno en el último año, lo que muestra la fragilidad del mercado laboral. A esto se suma un dato estructural: el 43% de los encuestados pertenece a una segunda generación de inquilinos, lo que evidencia las crecientes dificultades para acceder a la vivienda propia.
La radiografía que ofrece el informe deja en claro que el problema habitacional no solo persiste, sino que se profundiza, afectando de manera directa la calidad de vida de miles de personas en todo el país.






















