Con 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones, la Cámara baja sancionó el proyecto impulsado por la Casa Rosada que introduce cambios al régimen de presupuestos mínimos para la preservación de glaciares y del ambiente periglacial.
La Cámara de Diputados aprobó este miércoles la reforma a la Ley de Glaciares impulsada por el Gobierno, tras una maratónica sesión que se desarrolló en medio de protestas y represión policial en las inmediaciones del Congreso.
Con 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones, el oficialismo volvió a anotarse otra victoria legislativa al sancionar el proyecto que ya contaba con media sanción del Senado desde el pasado 26 de febrero.
La reforma a la Ley 26.639 redefine el alcance de las áreas protegidas al distinguir entre "áreas periglaciares" y "geoformas periglaciares", y establece que su inclusión como reservas estratégicas dependerá de estudios técnicos realizados por las autoridades ambientales de cada jurisdicción. Ese criterio determinará qué sectores quedan incorporados al Inventario Nacional de Glaciares y, por lo tanto, bajo protección especial.
Desde el oficialismo sostuvieron que la modificación brinda mayor previsibilidad jurídica. Sin embargo, el cambio impacta sobre el régimen de protección ambiental en regiones donde conviven reservas hídricas y actividades productivas.
La aprobación del proyecto era un compromiso asumido por el Gobierno con los gobernadores de provincias cordilleranas, que buscaban una legislación más dinámica y menos rígida para destrabar y multiplicar las inversiones en minería e hidrocarburos.
El Gobierno celebró la aprobación de la reforma a Ley de Glaciares
Minutos después de la votación en Diputados, la Oficina del Presidente publicó un mensaje en redes sociales en el que festejó la sanción y destacó que las modificaciones impulsan "la precisión de la norma vigente a fin de garantizar seguridad jurídica y darle poder a las provincias para la utilización de sus recursos".
"Al eliminar las distorsiones ideológicas y las trabas artificiales que impedían el progreso, el proyecto reafirma que el cuidado genuino del ambiente y el crecimiento económico no son enemigos, sino motores complementarios de una Nación libre y próspera", sostiene el texto, que lleva la firma del presidente Javier Milei.
"Los intentos de interferencia de organizaciones extranjeras fracasaron y los ecologistas empecinados en impedir el progreso de la República Argentina volvieron a perder. Las agendas que buscan impedir el progreso de los argentinos encontraron en este Gobierno su mayor enemigo", agregó, y concluyó: "A partir de ahora, nuestro país vuelve a tener un verdadero federalismo ambiental y una política inteligente y soberana para la explotación de sus recursos".





















