A pocas semanas del inicio de un nuevo Mundial, crece la preocupación por las condiciones climáticas que habrá principalmente en Estados Unidos. Los meteorólogos advirtieron que durante la Copa del Mundo podrían registrarse olas de calor extremo, tanto para los jugadores como para los hinchas. Frente a este escenario, la FIFA ya definió una serie de medidas para reducir los riesgos y evitar la exposición a las altas temperaturas.

La preocupación por el calor extremo en el Mundial 2026
El Mundial 2026, que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá, ya genera expectativa en todo el mundo. Pero además de la pasión futbolera, también aparece una preocupación creciente: las altas temperaturas que podrían afectar el desarrollo del torneo.
Desde la FIFA advirtieron que, por la planificación del calendario y el impacto de fenómenos climáticos como El Niño, esta Copa del Mundo podría convertirse en la más calurosa de la historia.
La experiencia reciente del Mundial de Clubes 2025 encendió las alarmas. En varios partidos se registraron temperaturas extremas y altos niveles de humedad, una situación que complicó tanto a los futbolistas como al público. Para el Mundial del próximo año, el escenario podría repetirse o incluso ser más intenso.
Frente a este panorama, la FIFA aseguró que trabajó en la elección de horarios y sedes para reducir el impacto del calor. Los partidos programados al mediodía o durante las primeras horas de la tarde se jugarán en ciudades con climas más moderados, como Seattle y Toronto, o en estadios techados y con aire acondicionado, como los de Houston, Dallas y Atlanta.
La posible influencia de El Niño en las temperaturas
De todos modos, los especialistas en clima mantienen la cautela. Meteorólogos advirtieron que la posible aparición de El Niño podría alterar los pronósticos previstos, sobre todo si el fenómeno se desarrolla hacia la segunda mitad del año. Algunos modelos climáticos le dan actualmente una probabilidad cercana al 30%.
“El Niño no suele tener una señal climática fuerte durante el verano en la mayoría de Estados Unidos”, explicó el sitio oficial Climate.gov, especializado en temas meteorológicos.
Aun así, la amplia distribución de las sedes y la dificultad para anticipar con precisión el comportamiento del fenómeno generan incertidumbre. Los expertos señalan que podrían registrarse episodios de calor extremo, especialmente en el norte de Estados Unidos y algunas zonas de Canadá, donde El Niño suele provocar veranos más cálidos de lo habitual.
Qué es El Niño
El Niño es un fenómeno climático que se origina en el océano Pacífico y suele aparecer cada dos a siete años. Generalmente comienza durante la primavera y puede extenderse hasta el año siguiente. Su principal efecto es el aumento de la temperatura global, aunque suele impactar con mayor fuerza en el hemisferio sur.
En América del Norte, este fenómeno suele generar veranos más húmedos y frescos en los estados del sur, mientras que en el norte de Estados Unidos y Canadá puede provocar temperaturas más altas de lo normal.
La revista especializada FourFourTwo señaló que existe un 30% de probabilidades de que El Niño se active durante el verano de 2026. Además, expertos en climatología consideran que, si aparece este año, podría hacerlo más tarde de lo habitual.
Por su parte, el portal oficial Climate.gov aclaró: “El Niño no tiene una señal climática fuerte para la mayoría del país durante el verano”. Aun así, la incertidumbre sobre el clima se suma a los desafíos logísticos y sanitarios que implica organizar un Mundial de esta magnitud en plena temporada de calor.
Los antecedentes climáticos en el Mundial 1994 de Estados Unidos
El antecedente más cercano es el Mundial de 1994, también organizado en Estados Unidos y recordado como el más caluroso de la historia. En aquel torneo, muchos partidos se jugaron al mediodía para beneficiar las transmisiones televisivas en Europa, una decisión que obligó a los futbolistas a competir bajo temperaturas extremas que, en ciudades como Dallas, Orlando y Pasadena, superaban los 35°C.
El encuentro entre México e Irlanda, disputado en Orlando, todavía mantiene el récord del partido más caluroso en la historia de los Mundiales: se jugó con una temperatura de 41°C.
Para la Copa del Mundo de 2026, el calendario incluye varias sedes ubicadas en el sur y centro de Estados Unidos, regiones donde durante el verano las temperaturas suelen pasar los 38°C y se combinan con altos niveles de humedad. Ese escenario aumenta el riesgo de golpes de calor y cuadros de deshidratación.
Si bien la FIFA apuesta a reducir el impacto con una mejor distribución de horarios y estadios, los especialistas no descartan que puedan darse jornadas con condiciones climáticas extremas durante el torneo.
Las medidas que implementará la FIFA en los estadios
Ante este escenario, la FIFA prepara distintas medidas para reducir la exposición al calor tanto de los jugadores como de los hinchas. Los partidos programados en los primeros horarios del día se jugarán en ciudades con temperaturas más moderadas o en estadios que cuentan con sistemas de refrigeración y aire acondicionado.
Además, se analiza flexibilizar las pausas de hidratación durante los encuentros y reforzar los controles médicos para detectar rápidamente síntomas de agotamiento por calor.
Desde la FIFPRO, el sindicato internacional de futbolistas, advirtieron que las temperaturas extremas pueden afectar el rendimiento físico y mental de los jugadores, además de aumentar el riesgo de lesiones y golpes de calor.
Por ese motivo, varias selecciones ya comenzaron a estudiar cambios en sus entrenamientos y en la preparación física. Incluso algunos equipos evalúan llegar antes a las sedes para que los futbolistas puedan adaptarse mejor a las condiciones climáticas.






















