En un procedimiento de control bromatológico clave para la salud pública y la preservación del estatus productivo de la región, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) interceptó y destruyó un millonario cargamento ilegal de productos avícolas. Agentes apostados en la Barrera Sanitaria de la ciudad correntina de Riachuelo detectaron el transporte de 4.860 docenas de huevos que carecían de los avales sanitarios obligatorios y de las condiciones de habitabilidad mínimas exigidas por la legislación federal vigente.
El operativo, realizado sobre el kilómetro 1023 de la Ruta Nacional N.º 12, estuvo a cargo de inspectores del Centro Regional Corrientes-Misiones del Senasa, quienes detectaron severas irregularidades vinculadas a la documentación de tránsito obligatoria para subproductos de origen animal.
Según informaron las autoridades, los responsables de la carga manifestaron conductas evasivas que dificultaron de manera inicial las tareas de fiscalización en el puesto de control caminero.
Ante la imposibilidad fáctica de establecer la trazabilidad de la mercadería —es decir, conocer el establecimiento avícola de origen, la fecha de postura y el recorrido logístico de los alimentos— las autoridades del Senasa activaron los protocolos de emergencia.
Se dispuso el decomiso inmediato y la desnaturalización de la totalidad de las cajas de huevos para asegurar de forma definitiva que el lote infecto o fuera de regla no arribe a las góndolas ni sea comercializado a los consumidores.
El valor estratégico de la trazabilidad y la sanidad avícola
Desde las oficinas técnicas del organismo nacional recordaron que el control sobre el traslado de huevos no responde a un mero formalismo burocrático, sino que representa la primera línea de defensa para el bloque de consumo humano. La verificación documental es la herramienta estándar para garantizar la inocuidad alimentaria y permite bloquear de forma veloz brotes de intoxicaciones bacterianas severas como la salmonelosis.
En paralelo, los controles preventivos en los accesos de la provincia resultan indispensables para blindar el estatus sanitario general de la producción avícola argentina.
La libre circulación de aves o subproductos sin certificación médica legal eleva exponencialmente el riesgo de ingreso y dispersión de enfermedades destructivas para los galpones de cría, tales como la influenza aviar o el Newcastle, cuya reaparición podría clausurar de inmediato las cuotas de exportación de carne y derivados hacia los mercados externos.
Hacia el cierre de las actuaciones de control en Riachuelo, las autoridades del Senasa ratificaron que los operativos de frontera interior se mantendrán de forma permanente e intensiva en las rutas del NEA.
Asimismo, recordaron a las firmas comerciales y fleteros que el transporte de sustancias alimenticias debe realizarse bajo estricto cumplimiento de los permisos sanitarios y en vehículos que cuenten con la habilitación técnica homologada para resguardar la cadena de frío y el aislamiento ambiental de la mercadería.

























