
"Los sectores más dinámicos de la economía no tradujeron su crecimiento en puestos de trabajo suficientes para mejorar las oportunidades de acceso a empleos más productivos y bien remunerados", sostuvo el informe de la UCA, y agregó que "la principal transformación ocupacional de los últimos años fue la recomposición del empleo hacia los sectores de baja productividad sin alzas en el desempleo".
El documento prevé un futuro laboral bastante gris, ya que los autores coinciden en que la reforma laboral no ayuda a mejorar la calidad del empleo. Según indicaron, flexibilizar empresas y mercado no alcanza para cerrar la brecha de trabajos de calidad, porque el problema es más profundo y productivo que lo que marcan las normas.
En los últimos dos años, la UCA detectó que los cambios fueron mínimos y que la movilidad laboral no rompió el ciclo, sino que lo empeoró. El sector microinformal se volvió el destino obligado de quienes necesitan generar ingresos, en un escenario donde los sectores formal y público siguen sin levantar vuelo.
Por último, lo que demostró el análisis es que la Argentina logró evitar que suba el desempleo, pero lo hizo a costa de multiplicar empleos frágiles, sin derechos ni seguridad y, como consecuencia, el mercado laboral se fragmentó: hoy muchos trabajadores sienten que trabajan más, pero ganan menos y con menos respaldo.






















