Productores rurales vienen denunciando una práctica que no afloja: personas que se meten sin permiso a los campos a buscar “miñoca” y dejan todo destruido.
Pozos por todos lados, terrenos inutilizados y, en algunos casos, hasta incendios para limpiar la zona y trabajar más rápido.
La Policía Rural intervino y demoró a cinco hombres que estaban en plena actividad ilegal.
El problema no es menor: esos pozos se vuelven trampas para el ganado, que muchas veces termina lesionado o debe ser sacrificado.
Trabajar es digno… pero entrar a campo ajeno y arruinarlo, no.





















