Definitivamente es otro Boca. Van pasando los partidos y se van superando pruebas, pero el tema va más allá de los resultados. Es la actitud, aunque tampoco es que eso implique solamente valentía, no. Se trata de otra cosa, de algo que muchos venían reclamando implícita y explícitamente.
Hizo malabares en la cornisa. Acarició la posibilidad de que su futuro en un torneo en el que se clasifican cuatro de 14 no dependiera de sí mismo. Pero River (por ahora) tiene una ventaja enorme por encima del resto: cuando el juego brilla por su ausencia y todo parece encaminado a que la noche termine con caras largas, aparece la jerarquía de sus futbolistas.



















