Santa Teresa, un pueblo del sur de la provincia de Santa Fe, en Argentina, cuenta con un parque fotovoltaico impulsado desde el Estado del que se benefician seis instituciones. Pero los aumentos en las tarifas del servicio eléctrico y la falta de actualizaciones en las retribuciones por la generación distribuida hace que la iniciativa se retraiga y se vaya perdiendo la apropiación que los vecinos hicieron del proyecto.






















