El español jugó un partido perfecto, destruyó la resistencia del serbio y ganó su cuarto Grand Slam. Carlos Alcaraz (3º) es un jugador que recibe piropos hasta del más agrio: tiene un carisma especial. Otro aura que se ve sobre la cancha. Por momentos, conecta esos pasos de ballet dignos de Roger Federer; luego se aferra al césped y corre de un lado al otro con la garra de Rafael Nadal y finalmente aplica los golpes de revés de Novak Djokovic (2º). Sí, todo ese combo exhibió para vencer justamente al serbio en la final de Wimbledon por 6-2, 6-2 y 7-6 (4) en 2h27m y consagrarse campeón.























